Como Practicar Mindfulness

Básicamente hay dos formas de practicar mindfulness:

PRÁCTICA FORMAL, que implica el compromiso de practicar todos los días entre 40 y 60 minutos. En este apartado se incluyen también retiros de meditación de un fin de semana  o más tiempo.

PRÁCTICA INFORMAL, que consiste en incluir la práctica de sencillos ejercicios y meditaciones de muy corta duración en determinados momentos de la vida cotidiana con el objetivo de asentar el hábito de la atención plena sin grandes esfuerzos ni alardes de fuerza de voluntad.

Una vez que hemos incorporado el hábito de la atención plena en nuestra vida, centrar la atención en el momento presente es algo que sale solo, sin esfuerzo. 

Puedes elegir la práctica formal o la informal, e incluso complementar una con la otra. Según mi experiencia es conveniente no sobrepasar las posibilidades personales en el momento de comenzar con el entrenamiento mindfulness. He visto cómo, con frecuencia, empezar con un ritmo que resulte excesivo para el principiante puede dar al traste con los buenos propósitos iniciales, y acabar con el abandono al poco tiempo con argumentos mentales del tipo; “no tengo tiempo para esto”, “esto no me sienta bien”, “el mindfulness no es lo mío”, “no soy capaz” etc.       

A veces, las prisas por conseguir resultados en poco tiempo pueden llevar al futuro practicante de Mindflness a razonar que cuanto más intensivo sea el entrenamiento mejor, y lanzarse a una práctica “espartana” de esta disciplina, y esto puede ser contraproducente. 

Por eso, propongo un “curso de minfulness en la vida cotidiana” a tu medida, teniendo en cuenta tus posibilidades y disponibilidad de tiempo actuales, que haga que practicar mindfulness sea algo sencillo, cómodo y agradable.  Y, cuando ya hayas adquirido el hábito de la atención plena, si te apetece abordar practicas más intensivas, podrás hacerlo mucho más fácilmente que si empiezas con ellas desde el principio.